Casa familiar

Barcelona

En el punto del “Torrent Mal”, una pareja con nombres de película, me llaman para tomar una de las decisiones más importantes en la vida, comprar el lugar donde establecerse como familia.

Al entrar, la casa me guiña un ojo. Es amor a primera vista, le veo muchas posibilidades y empezamos con el proyecto.

Junto con el saber hacer del padre y algunos más industriales, reorganizamos el espacio, delimitando las nuevas necesidades y prestando atención a las sensaciones que nos llegan. Abrimos ventanas hacia el magnífico paisaje y el verde jardín que rodea la casa. Los pequeños baños se amplian convirtiéndose en vestidor y baño más amplio con gran capacidad para almacenar.

Las niñas ocupan la buhardilla de manera independiente, con su propio baño y espacio para crear su pequeño mundo pintado a su gusto.

De dos habitaciones se hace una sola para el despacho, ambos trabajan a menudo en casa. En uno de los rincones y en orden, los juguetes de las niñas con su propia mesa creativa. El tenue color en las paredes marca la división.

Conseguimos entre todos, un hogar tranquilo y cómodo donde poder recibir y compartir tardes de domingo con el resto de la familia, los abuelos, que han estado desde el principio aportando su granito de arena.